Que una tradición tenga sus propios premios anuales con gala dice mucho de lo en serio que se la toma su gente. Desde 2015, los Premis Cacau d'Or — "cacahuete de oro" en valenciano, en homenaje al aperitivo eterno de las barras — reconocen cada año a los templos del almuerzo de la Comunitat Valenciana. Nacieron de la comunidad digital #LaCulturaDelAlmuerzo y han crecido hasta convertirse en la referencia del género, con galas en Valencia, apoyo institucional y ediciones que ya suman más de una década.
Qué premian exactamente
Cada edición distingue a un puñado de locales de Valencia, Alicante y Castellón — sí, nuestra provincia incluida — como templos donde el ritual se practica con excelencia: producto de proximidad, plancha con oficio, el gasto (la picaeta) generoso y el cremaet como cierre de ley. Junto a los templos, los premios reconocen a personas e iniciativas que impulsan la tradición: los Esmorzadors d'Honor y la distinción Dones Esmorzadores, que visibiliza el papel de la mujer en un mundo históricamente de barra masculina.
Existe además un premio especial de patrocinio ligado a un concurso abierto donde cientos de bares de toda la Comunitat presentan su bocadillo: votación popular primero, jurado gastronómico después — en alguna edición presidido por cocineros con estrella —, y final festiva multitudinaria. De ahí han salido a la fama bocadillos de autor construidos sobre clásicos como los figatells, la sepia con alioli o la carne de caballo.
Qué nos enseñan los premiados (aplicable en cualquier barra)
Leyendo qué valoran los jurados edición tras edición, sale un manual de lo que hace grande un almuerzo — y es exactamente el que intentamos honrar cada mañana en Aspe:
- Producto de proximidad y reconocible: el bocadillo premiado nunca esconde lo que lleva.
- Tradición con oficio, no con naftalina: los clásicos bien hechos ganan a las ocurrencias.
- El ritual completo importa: picaeta, bocadillo y cremaet — los templos cuidan los tres tiempos, no solo el del pan.
- El bar como lugar: ambiente, trato y ganas de que el cliente se quede un rato más.
Y nosotros, ¿qué pintamos aquí?
Lo decimos sin rodeos: no tenemos un Cacau d'Or (de momento nadie del Medio Vinalopó profundo protagoniza el palmarés que conozcamos), y este artículo no pretende insinuarlo. Lo que sí compartimos es el credo: nuestro almuerzo se construye con las mismas cuatro reglas de arriba, cada día, desde hace más de veinte años. Los premios coronan templos; la liturgia, en cambio, se practica en cualquier parroquia donde haya plancha encendida y ganas de hacerlo bien.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los Premis Cacau d'Or?+
Los premios anuales que desde 2015 reconocen los mejores lugares y personas de la cultura del almuerzo en la Comunitat Valenciana. Los impulsa la comunidad digital #LaCulturaDelAlmuerzo y su nombre significa 'cacahuete de oro', en homenaje al aperitivo clásico de las barras.
¿Quién otorga el Cacau d'Or?+
La comunidad #LaCulturaDelAlmuerzo, impulsora de los premios, con apoyo de patrocinadores e instituciones valencianas. Incluyen además un premio especial ligado a un concurso abierto con votación popular y jurado gastronómico.
¿Los Cacau d'Or premian solo bares de Valencia?+
No: distinguen locales de las tres provincias — Valencia, Alicante y Castellón —, y en su palmarés han figurado establecimientos alicantinos y castellonenses junto a los valencianos.
¿Qué valoran los premios en un buen almuerzo?+
Producto de proximidad, oficio en la plancha, respeto por el ritual completo (picaeta, bocadillo y cremaet) y el papel del bar como punto de encuentro. Tradición bien ejecutada por encima de la ocurrencia.
